El Fraude con las Visas de Estudiantes F-1 y J-1 - Cada vez hay más estudiantes extranjeros que llegan a Estados Unidos esperando lograr una educación superior, empleos estables y oportunidades salariales mejores que las de sus países de origen.

 Sin embargo, la experiencia demuestra que una visa para el 'sueño americano' a menudo se convierte en una pesadilla: en vez de los anhelados diplomas muchos jóvenes son víctimas de los criminales que se aprovechan de ellos usando los programas de visados.

De acuerdo a un informe de la agencia Associated Press, los programas F-1 y J-1, los más populares entre los alumnos, estarían siendo utilizados por bandas criminales y organizaciones fraudulentas para sus maquinaciones. Al aprovechar los trámites con los papeles para la entrada al país, los estafadores engañan a los estudiantes, ofreciéndoles visas estadounidenses, permisos de trabajo, tarjetas verdes, autorización electrónica de viaje a través del Sistema Electrónico de Autorización de Viaje u otros servicios por una considerable cantidad de dinero.

"Con el fin de obtener cualquier visado los estudiantes extranjeros pagan miles de dólares a los 'reclutadores', pero una vez que llegan al país u obtienen un puesto de trabajo, comprueban con horror que se trata de un fraude o algo peor", cuenta Annie Gamardo, educadora y coordinadora de estudiantes internacionales de Miami.

Bares de 'streaptease', agencias de entretenimiento sexual, trabajo en condiciones serviles, tráfico de estupefacientes y divisas: son sólo algunos de los aspectos vinculados a la problemática del uso fraudulento de visas. Y las denuncias nunca se presentan por miedo a la deportación o por temor represalias violentas.

"Legisladores y analistas están alarmados de que la tendencia sólo se incremente con el paso del tiempo. Por ejemplo, las chicas salen de México pensando que van a ser trabajadoras del hogar con la oportunidad de ir la Universidad en EE. UU., pero terminan siendo esclavas sexuales, sirvientas o simplemente desaparecen", indica Irma Guadalupe Casas, consejera para víctimas de abuso de Casa Amiga, Ciudad Juárez, México.

Originalmente, tanto la categoría F, como la J de visados están destinados a visitantes culturales y estudiantes, pero la explotación de estas categorías es una realidad cotidiana del sistema migratorio estadounidense.

"Realmente, es una tragedia para los alumnos, porque no tienen ninguna culpa de nada, no violaron ningún tipo de ley y ahora están en esta situación. También es triste para Estados Unidos, porque son gente que podría contribuir muchísimo al país", subraya Robert Sheldon, abogado de inmigración.