Campaña de la USCIS - En junio de 2011 el gobierno federal lanzó una campaña para combatir el fraude migratorio. La iniciativa se activó en ciudades con alta concentración de inmigrantes tras varios meses de preparativos.

Individuos que se hacen pasar por abogados, notarios que no están autorizados para realizar trámites migratorios, páginas de internet que se hacen pasar por sitios oficiales, mala práctica legal, falta de “familiaridad con el sistema, barreras de idioma y hasta el analfabetismo son el principal blanco de la campaña para detener el fraude.

La campaña de la USCIS explica cuáles son los lugares más vulnerables donde los estafadores encuentran a sus potenciales víctimas:

Empresas que surgen en grandes poblaciones de inmigrantes y que atraen a sus víctimas mediante el cobro de tarifas bajas.

Otros cobran honorarios exorbitantes ofreciendo contactos al más alto nivel en el gobierno o la posibilidad de obtener beneficios de inmigración en tiempo récord.

Los estafadores usan la propaganda de boca en boca, folletos, Internet o anuncios pagados en directorios telefónicos, periódicos y radio.

La estafa más común en la comunidad hispana implica a notarios que, a diferencia de países latinoamericanos donde corresponde a uno de los títulos de un abogado, en Estados Unidos no se trata de abogados graduados de una universidad y no están facultados para representar personas ante el servicio de inmigración.

Otros punto crítico involucra a preparadores de impuestos que ofrecen "servicios de inmigración" y agencias de viajes que ofrecen asesoramiento para permanecer legalmente en Estados Unidos previo pago de una cuota por conseguir una extensión de permiso después de la fecha de expiración de una visa de no inmigrante.

Internet también se ha convertido en una herramienta para los estafadores con el uso de dominios o direcciones similares a los sitios web del gobierno federal. Estas páginas suelen cobrar por formularios de USCIS, siendo que en la página oficial están disponibles gratis.

En otros casos abogados son cómplices de servicios de inmigración fraudulentos con la venta de sus nombres y números de licencia para asistentes legales, notarios y otras personas que se anuncian como abogados.