¿Qué papel han tenido los acuerdos comerciales internacionales en crear o exacerbar la urgencia de la gente para huir de sus países?

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte cumple 18 años de vigencia y sus resultados saltan a la vista. Al año 2010 México había expulsado a territorio de Estados Unidos a 11 millones 859 mil 200 emigrantes en búsqueda de mejores oportunidades de empleo. A la fecha, el número de inmigrantes mexicanos y sus desciendentes alcanza los 20 millones. Casi 12 son los que abandonaron sus lugares de origen para buscar mejores condiciones de vida y 8 millones más los integran sus hijos o nietos. Esto no se tiene en cuenta cuando el tema es definido como el "problema de la inmigración".

El problema de la inmigración, en este sentido, es en realidad un problema de la globalización.

Tal vez el problema de la inmigración puede ser mejor entendido como una crisis humanitaria. Una cantidad desconocida de personas han muerto atravesando las condiciones extremas del desierto de Arizona y Nuevo México.

Como una crisis humanitaria, la solución debe incluir a la ONU o la OEA. Pero estos organismos no tienen ningún papel en el marco de la inmigración. Estados Unidos se ha negado a ratificar el tratado que los obligaría a ofrecer seguridad y protección a los trabajadores extranjeros.

La Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares se firmó en 1990 y entró en vigor en julio de 2003. Entre los países occidentales que eluden este tratado se encuentran varios de los mayores receptores de población extranjera, como Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña e Italia.

La situación actual también puede ser vista como un problema de derechos civiles. Los millones de personas que viven aquí y que han entrado ilegalmente son Americanos a todos los efectos. Ellos trabajan aquí. Ellos pagan impuestos aquí. Sus hijos van aquí a la escuela. Planean criar aquí a sus familias. La mayoría de ellos está asimilada dentro del sistema americano, pero son forzados a vivir en las sombras y en la clandestinidad por su estatus legal. Se les niegan derechos civiles básicos.

Pero el marco de la "seguridad de las fronteras" no sólo pasa por alto la dignidad humana básica de los inmigrantes. Tal vez más deliberadamente, obstruye el entendimiento del asunto como el problema del trabajo barato. Los inmigrantes indocumentados permiten a los empleadores pagar bajos salarios, lo que a su vez permite la oferta de bienes de consumo baratos que encontramos en Walmart y McDonalds.