El nuevo proyecto de migración auspiciado por el presidente Obama y su partido con la ayuda de algunos senadores demócratas está en su etapa final pero se retraso con el atentado de las bombas de Boston.

En la nueva ley se determina un control total de la frontera sur que es la que ocasiona mayores inconvenientes y una deportación a partir de la ley entre 95% al 85% del total de los que crucen.

Para lograr esos objetivos se requiere mayor participación de todos los involucrados en especial las fuerzas armadas y sus aviones no tripulados. La ley de Migración para alcanzar sus objetivos deberá llegar al 100% de los ciudadanos sin papeles.

Los jueces cumplirán una labor vital ya que en ellos recaiga la obligación de controlar a los sin papeles y dar protección a los residentes.