La Acción Diferida Despues de Las Elecciones Presidenciales 2012

Este 6 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en EEUU, un momento crucial para el futuro del país que se enfrenta a la posible reelección del presidente demócrata Barack Obama o a la alternancia del poder con el republicano Mitt Romney en una batalla muy cerrada.

De acuerdo a las últimas encuestas, la brecha entre las preferencias por ambos candidatos se ha cerrado, pues mientras algunos afirman que se encuentran empatados con el 49% de las preferencias cada uno, el periódico de The Washington Post le da apenas una leve ventaja de 3 puntos al presidente Obama sobre Romney.

El tema más candente de esta elección y el que se ha convertido en una piedra en el zapato del presidente Obama es la economía, pero para la comunidad hispana el tema migratorio ocupa el segundo lugar de importancia en la agenda política.

El tema migratorio fue uno de los grandes aliados en las elecciones pasadas para el presidente Obama, cuando su discurso le dio esperanza a miles de inmigrantes indocumentados deseosos de una reforma migratoria integral o al menos del pasaje del Dream Act, ganándole el creciente voto hispano.

Pero nada de esto sucedió, la reforma se desdibujó de la agenda política y el Dream Act murió en diciembre del 2010 cuando el senado rechazó el proyecto de ley con una votación 55 a favor y 41 en contra; poco antes que la Cámara Baja pasara a tener una mayoría republicana, con lo que el sueño se hacía incluso mas lejano.

Sin embargo, para este agosto 15 la Acción Diferida del presidente Obama ha buscado reavivar la esperanza del sueño americano para más de 2 millones de jóvenes indocumentados. Porque aunque la acción diferida no es una legalización de su estatus migratorio, busca evitar la deportación de los jóvenes que cumplan con los requisitos e incluso otorgarles una visa de trabajo temporal.

Jóvenes que fueron traídos desde muy pequeños por sus padres de manera ilegal a los Estados Unidos, pero quienes han hecho de este país su casa, su cultura, el único lugar que conocen y al que se sienten pertenecer.

Por su parte, a pesar de haber tenido una postura en contra del Dream Act y de la Acción Diferida, Mitt Romney declaró a principios de octubre que no deportará a las personas beneficiadas por la Acción Diferida y fue aun más lejos diciendo que promovería una reforma migratoria en los primeros dos años de su mandato, en caso de ser elegido. Una promesa que ya había hecho Obama en su campaña pasada, dándose el plazo de un año para realizar una reforma migratoria integral.

Pero ¿no fueron los legisladores del propio partido de Romney los que se opusieron rotundamente al Dream Act en a finales del 2010? ¿Tendrá Romney un liderazgo tan avasallador para poder cambiar la ideología de los políticos de su partido o es sólo una promesa de campaña, de esas que se olvidan pronto?

Entre los soñadores, las promesas de Mitt Romney suenan a demagogia. Y ante un creciente electorado hispano en Estados Unidos, ahora falta ver si esta pequeña luz al final del túnel que ofrece la Acción Diferida es suficiente para motivar a los hispanos nuevamente a creer en Obama y otorgarle su voto o si el peso de la Acción Diferida no es suficiente para inclinar la balanza, optando por la incertidumbre de millones de jóvenes de llegar Mitt Romney a la presidencia.