Tan pronto se supo el resultado, muchos empezaron a dar por muerta a la reforma migratoria. La elección especial senatorial del martes en Massachusetts, en donde un republicano venció a la candidata del presidente Barack Obama para ocupar el asiento que dejó Ted Kennedy, se convirtió en un argumento más para quienes aseguran que siendo el 2010 un año de elecciones intermedias, el tema migratorio pasará a un segundo plano.

Ante este panorama, un grupo de dirigentes y activistas hizo un llamado a quienes tienen en sus manos la decisión de discutir y aprobar una reforma migratoria en el Congreso a que consideren la importancia de buscar una solución al asunto, ya que, dijeron, ningún votante se sentirá atraído por un político que siga ignorando que el sistema de inmigración no funciona.

"Este es un asunto de sentido común. Todas las encuestas que se han publicado durante los últimos meses indican que la mayoría de los estadounidenses saben que el sistema de inmigración no funciona y que deportar a 12 millones de indocumentados no es realista, incluso entre aquellos que sienten simpatía por esta idea", comentó Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice. "Saben que las cosas funcionan mejor si se implementa un sistema que permita pagar impuestos a quienes están en el país de manera ilegal y están cansados de oír que el gobierno va a resolverlo".

De acuerdo con una encuesta realizada por esta organización en diciembre de 2009, 65% de los votantes apoya la idea de que el Congreso apruebe una reforma migratoria, sobre todo los votantes independientes. Un 67% considera que permitir que quienes no cuentan con documentos tuvieran un empleo legal y pagaran impuestos tanto ellos como sus empleadores contribuiría a mejorar la economía. Cuatro reportes más, publicados por diferente agencias durante el 2009, presentan resultados similares.

"Los estadounidenses quieren que haya creación de empleos, que se restaure la economía y que haya justicia en el sistema de impuestos", señaló Sharry. "Por lo que se refiere a la reforma migratoria, contamos con cada ingrediente necesario para buscar una solución que funcione para Estados Unidos: una solución bipartidista (…) con la exigencia de que aquellos que se encuentran aquí de manera ilegal paguen impuestos, una multa y esperen su turno para obtener un estatus legal".

De acuerdo con Sharry, los votantes no se sentirán satisfechos con aquellos candidatos que les hagan sentir que están ignorando el problema. "El costo de retrasar esta decisión es enorme, resultaría en mayor ilegalidad y una menor aplicación de la ley. Más y mayores presupuestos para pagar por deportaciones irresponsables, y una mayor explotación por parte de empleadores carentes de escrúpulos que resulta en la reducción del nivel salarial para todos los trabajadores del país".

Según estimaciones de America’s Voice, la aprobación de una reforma migratoria generaría un billón y medio de dólares más a la economía estadounidense y apoyaría la creación de cerca de un millón de empleos.

Además de las razones económicas, otro motivo para impulsar la reforma durante los próximos meses sería la necesidad de los candidatos que irán a elección este año, de recuperar a sus bases latinas, sobre todo en el caso de los republicanos.

"Sabemos que en sus campañas tendrán que trabajar proactivamente para lograr el apoyo de esta comunidad", comentó Janet Murguía, presidenta del Concilio Nacional de La Raza (NCLR). "Discutir la propuesta de reforma migratoria es un trabajo de los dos partidos porque la falta de acción tendría consecuencias negativas para ellos, no sólo por parte de los latinos, sino de los votantes indecisos. En este contexto, existe la posibilidad de hacer grandes cambios".

Por su parte Ali Noorani, presidente del Foro Nacional de Inmigración, recordó que en los últimos meses se ha visto un incremento en el apoyo a una iniciativa de reforma en todo el país.

"Quienes organizamos foros informativos y eventos lo estamos viendo", comentó. "La semana pasada tuvimos 152 eventos en 41 estados, todos relacionados con la reforma migratoria, y en la mayoría la asistencia excedió nuestras expectativas. En un evento en Detroit esperábamos 300 personas, llegaron 2 mil; en Carolina del norte esperábamos 800 y llegaron 2 mil 500. Desde Alaska hasta Miami es clara la necesidad de una reforma".