Phoenix, Arizona - Ante las pocas probabilidades de que se apruebe una reforma migratoria a nivel federal y el endurecimiento de las leyes estatales contra la inmigración ilegal, muchos indocumentados de Arizona se preparan para regresar a sus países de origen. "La situación cada vez está más difícil, no solo porque es muy difícil encontrar trabajo, sino porque ya no puedes vivir con tranquilidad, siempre tienes en la mente el temor de ser arrestado por la policía", dijo Juan Martínez Ramos, inmigrante indocumentado de Michoacán.

La familia Martínez está vendiendo los muebles de su apartamento de dos habitaciones en Phoenix para juntar un poco de dinero. "El sueño americano se acabó para nosotros", dijo el padre de tres niños, todos ellos nacidos en Estados Unidos.

La familia espera dejar el estado entre el 20 y 21 de diciembre, justo a tiempo para celebrar la Navidad en México.

Martínez, de 42 años, se quedó sin empleo hace un año y desde entonces ha tenido que sobrevivir haciendo "trabajitos" en casas particulares.

"No solo es la falta de empleo, ahora con la ley SB1070 quieren hacernos sentir como 'criminales' a las personas que no tenemos papeles", aseguró Martínez, quien llegó hace diez años.

La ley estatal SB1070, que entró en vigor en julio, es la primera en criminalizar la presencia de indocumentados. Aunque una jueza federal bloqueó temporalmente sus provisiones más controversiales, entre ellas una cláusula que permite a las autoridades locales cuestionar el estatus migratorio de las personas "sospechosas" de ser indocumentadas, activistas consideran que el impacto ha sido terrible entre la comunidad inmigrante en Arizona.

"La SB1070 ha tenido un impacto nefasto, no solo en la economía del estado, sino también psicológico y moral entre las familias inmigrantes", aseguró Magdalena Schwartz, pastora y activista en Phoenix. Muchas familias, dijo, están preparándose para dejar el estado este mes o a principios de 2011.

"Algunas familias se van a ir a otros estados y otros regresarán a México", dijo la activista quien trabaja con familias inmigrantes en Arizona.

Agregó que otras familias le han comentado que solo esperarán hacer su última declaración de impuestos para irse a principios del próximo año.

Schwartz sostuvo que la SB1070 ha tenido un fuerte impacto psicológico, ya que las familias inmigrantes tienen miedo a la policía y a denunciar abusos.

"Después de las elecciones generales y que los republicanos conservadores que se oponen completamente a una reforma migratoria ganaron, especialmente aquí en Arizona, las esperanzas de muchas familias terminaron", dijo la pastora de la iglesia Comunidad de Vida.

La falta de empleo, la crisis económica y, sobre todo, la constante tensión en la que vive Rosario García, de 34 años, la llevó a tomar la decisión de regresar a México junto con sus dos hijos durante la última semana de diciembre.

García, inmigrante indocumentada originaria del estado mexicano de Chihuahua, dijo que a pesar de sus intentos no ha podido encontrar trabajo en Tucson, lugar donde reside desde hace 12 años.

Por muchos años García trabajó como mucama en varios hoteles de lujo en esta ciudad, pero después que entró en vigor la ley estatal de sanciones a empleadores en 2008, le fue cada vez más difícil encontrar empleo ya que cada vez que contrastaba su información con la base de datos "E-verify" se daban cuenta que no contaba con un permiso de trabajo para trabajar en Estados Unidos.

"Ahora con la SB1070, nos están diciendo que no nos quieren a los inmigrantes aquí en Arizona, a pesar de que somos los que más trabajamos", finalizó