La crisis de inmigración jugó un papel significativo en la primaria republicana de Florida y podría suceder lo mismo en la elección a gobernador de noviembre próximo, opinaron algunos analistas. El tema de la inmigración es considerado después del económico uno de los más importantes para la comunidad hispana de Florida, donde el 13 por ciento del electorado es de origen latino y sin ese apoyo será casi imposible ganar la elección.

Mientras el candidato republicano Rick Scott apoya una ley de inmigración “estilo Arizona”, su rival demócrata Alex Sink se opone a tal ley.

Scott, de 57 años, un millonario ex ejecutivo de una empresa de servicios médicos, no se retractó de su posición durante un debate el fin de semana en la cadena Univisión, aunque se pronunció en contra de las detenciones basadas en el perfil racial del individuo.

Alex Sink, de 62 años y actual Tesorera de Florida, reiteró en ese debate su rechazo a una ley similar a la SB1070 promulgada en Arizona y dijo estar en contra de que oficiales de policía se hagan cargo del trabajo federal de perseguir a inmigrantes indocumentados.

Ambos favorecen el sistema “E-Verify” del Departamento de Seguridad Interior para asegurar que las empresas contraten empleados que estén en el país de manera legalmente.

Pero si Scott logró consolidar, con su apoyo a una ley “estilo Arizona”, el respaldo de su base conservadora y la victoria sobre Bill McCollum en la pasada primaria, ahora ese tema podría afectarle en forma negativa entre los electores hispanos, según George González.

De acuerdo con González, profesor adjunto de Ciencias Políticas de la Universidad de Miami, si Scott presiona mucho en ese tema en su base en el centro y el sur de Florida “se puede esperar que algunos de sus partidarios hispanos en potencia no voten”.

Scott ganó esta semana el apoyo de los tres republicanos con mayor influencia en la comunidad cubana de Miami: los representantes Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Diaz-Balart y Mario Diaz-Balart.

Pero los tres dijeron que apoyan a Scott por su plan económico, aunque están en desacuerdo con su plan de implementar una ley parecida a la de Arizona, a la que los tres legisladores oponen.

Ana Navarro, recaudadora republicana nacida en Nicaragua, dijo que espera que Sink destaque su oposición a la ley, especialmente en la zona central del estado para ganarse el voto hispano a lo largo del corredor de la I-4, una amplia zona con gran cantidad de puertorriqueños.

Aunque los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses de nacimiento, al igual que muchos cubanos, simpatizan con los hispanos indocumentados. También les preocupa ser afectados por la discriminación por perfil racial.

Por su parte Fernand Amandi, de la encuestadora Bendixen & Amandi, dijo que Sink tiene que superar un problema básico con los electores hispanos, pues prácticamente no la conocen.

Pero según Amandi para Scott el problema es mayor pues el 39 por ciento de los electores hispanos de Florida son demócratas y el 32 por ciento republicanos; mientras que el resto está afiliado a otros partidos o son independientes.

Hasta el momento Sink tiene una estrecha ventaja sobre Scott en las encuestas. Según un sondeo Mason-Dixon Polling & Research la ventaja es de 44-40, aunque se redujo respecto a la de 47-40 que tenía el mes pasado