La Administración de Barack Obama no ha dado señal alguna de que sus políticas migratorias puedan ser modificadas este año. Es más, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) ya adelantó su intención de deportar este año un número de personas superior al del 2010, que fue un año récord en términos de expulsiones: Cerca de 393 mil. El ICE planea deportar más de 405 mil indocumentados este año.

Esta promesa de la agencia federal ha disparado reclamos en todo el país. Diversas organizaciones civiles que defienden los derechos de los indocumentados señalan que cuando se habla de cuotas a cumplir –en el sistema de deportaciones– se deja de hablar del derecho que tienen éstas personas de quedarse a vivir legalmente en Estados Unidos. Pareciera un adelanto de que se vienen más juicios migratorios que terminarán en expulsiones que procesos legales que solucionen el estado legal de millones.

Recordemos que en su campaña presidencial, el señor Barack Obama dijo que durante los primeros dos años de su gobierno reforzaría las leyes migratorias existentes –especialmente la seguridad de la frontera– con el fin de lograr una reforma favorable para los millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país.

Pero la realidad es distinta. El Presidente que prometió aliviar la incertidumbre de miles de familias, ha deportado un número récord de personas entre 2009 y 2010. Y si el ICE consigue deportar el casi medio millón de personas que pretende este año, entonces la cifra de deportados será histórica.

Si bien el Presidente no hizo mucho por conseguir la ansiada reforma, la conducta del partido Demócrata ha sido más decepcionante aún, ya que cuando tuvieron la necesaria ‘súper mayoría’ fueron incapaces de llegar a un acuerdo (¡entre ellos!) para lograr la discusión y aprobación del ‘Dream Act’, una ley que habría puesto a miles de jóvenes estudiantes, o integrantes de las Fuerzas Armadas, en un camino seguro a la ciudadanía.

Esa política de “hago lo que pides para que después me apoyes” que practicaron los Demócratas a favor de las demandas de los Republicanos, no ha funcionado.

Los chicos conservadores no han soltado prenda. Es más, están dispuestos a desbaratar las pocas victorias políticas del Presidente y su partido. Los Demócratas han quedado, ante los votantes, como un grupo de pusilánimes sin carácter