Abril 2009 - Aunque la mayoría de los indocumentados luchan por una reforma migratoria, muchos aceptan con resignación una deportación voluntaria, mientras unos pocos recurren a lo que sea para ser devueltos a su tierra.

La mayoría de los que se inclinan por la deportación voluntaria son indocumentados que no han logrado regularizar su estatus, por lo que podrían tener una orden de deportación en contra.

"Muchas personas escoge la deportación voluntaria porque esto les permite evitarse la restricción de volver a entrar a Estados Unidos, la cual dura entre 5 a 10 años", informó a Efe Katherine Vargas, directora de Comunicaciones del Foro Nacional de Inmigración, en Washington, una entidad sin fines de lucro que lucha por los derechos de los inmigrantes.

La deportación voluntaria empero es una decisión que toma un juez.

"Este es un privilegio otorgado por un juez de inmigración después que la persona ha demostrado su intención de irse voluntariamente de Estados Unidos, demuestra que cuenta con los medios y bienes para marcharse por su cuenta", explicó a Efe Nicole Navas, portavoz de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), para el sur de Florida.

Durante el año fiscal 2008, sólo 1.751 personas se acogieron a la deportación voluntaria desde Miami, y desde 2003 a la fecha, 7.143, han regresado a casa con la esperanza de mantener vivos su sueño de regresar algún día, según estadísticas del ICE.

Este recurso permite además al indocumentado sin historial criminal ni fugitivo de ICE, hacer sus propios arreglos de regreso a su tierra en un plazo de 12 a 30 días, para resolver sus asuntos antes de marcharse.