El crimen organizado no es un problema exclusivo de México ni de Estados Unidos y por lo tanto se requiere el esfuerzo conjunto de ambas naciones para combatirlo, dijo ayer el secretario de Justicia estadounidense, Alberto Gonzales, durante una visita a México.

Tras reunirse con el procurador general Eduardo Medina Mora, Gonzales se comprometió a mejorar la colaboración en materia de “intercambio de información, inteligencia y experiencia” que ya existe, para hacer los dos países más seguros para sus ciudadanos.

“Es nuestro reto mutuo y si no trabajamos juntos para enfrentar este reto, ambos fracasaremos, y lo que está en juego es demasiado importante para fracasar”, “Aún queda mucho por hacer”, agregó.

Ambos funcionarios señalaron “el narcotráfico, el crimen organizado, la violencia fronteriza y el tráfico de armas”, como los mayores problemas que enfrentan y enfatizaron su deseo de “construir una frontera común segura”. En una entrevista posterior con la AP Gonzales no detalló las acciones específicas que tomarían para lograr una mayor colaboración entre las autoridades mexicanas y estadounidenses y tampoco dijo si la colaboración incluiría aumentos en asignaciones monetarias. El funcionario también aseguró estar contento con “el progreso” en materia de extradiciones.

El año pasado México facilitó la extradición de 63 personas; en el 2005 fueron 41 y en el 2004, 34. El número ha incrementado cada año desde 2000 cuando sólo hubo 12 extraditados.

“Ha habido frustración en el pasado porque el sistema legal de México es diferente, así que nosotros vamos a trabajar junto con las autoridades mexicanas para ver qué podemos hacer para llevar estos individuos ante la justicia” indicó.

Gonzales no quiso precisar quienes figuran en la lista de los más buscados por los Estados Unidos.

Se limitó a decir que quieren capturar a los “líderes de los carteles que son los responsables de los crímenes relacionados con el narcotráfico”.

Además, aplaudió la iniciativa del nuevo presidente mexicano Felipe Calderón de enviar más de 3,000 soldados a varios estados donde el narcotráfico impera. “Esto demuestra a un líder que está comprometido con hacer lo que tiene que hacer bajo sus leyes para garantizar la seguridad de los ciudadanos en México”, manifestó.

Sobre el temor de que estas acciones desemboquen en una mayor violencia entre grupos que quieren asegurarse el mercado el secretario estadounidense indicó que no debe dejar de implementar la ley por miedo.