Las Protestas en Arizona - Los gritos de "¡Sí se puede!" y "¡Somos humanos!", miles de hispanos se han manifestado pacíficamente ante el Capitolio de Arizona, en protesta por la ley que permite la detención de inmigrantes 'sin papeles' a la menor sospecha sobre su situación legal.

El demócrata Phil Gordon, alcalde de Phoenix, se sumó a la protesta y condenó la ley como "injusta e inconstitucional". "América es una país compasivo", proclamó Gordon. "Estos no son los valores sobre los que han cimentado este país y este estado".

"¿A qué se refiere la ley cuando habla de 'sospecha razonable'?", se lamentó por su parte José Acosta, de origen mexicano. "¿Es que nos van a seleccionar acaso por el color de nuestra piel?".

Pese al cuarto día consecutivo de protestas, un reciente sondeo de Rasmussen revela que el 70% de los votantes de Arizona está a favor de la ley contra la inmigración ilegal, la más dura aprobada hasta la fecha en cualquiera de los 50 estados. Tan sólo el 23% se opone en un estado cuya población está integrada en una tercera parte por hispanos.

El 53% de los encuestados reconoce sin embargo su preocupación ante la posibilidad de que la ley pueda servir "para violar los derechos civiles de los norteamericanos". Un porcentaje similar opina que la nueva medida, que entrará en vigor en 90 días, puede dar pie a una "discriminación racial" por parte de la policía.

Desde California, el jefe de Policía de San Francisco George Gascón advirtió contra el "catastrófico impacto" de la medida aprobada en Arizona, mientras que el arzobispo de Los Angeles Roger Mahony condenaba la ley como "injusta y draconiana".

El congresista republicano por California Brian Bilbray se sumó a la polémica con unas declaraciones que han desempolvado todos los prejuicios racistas del lejano oeste. "Los profesionales entrenados pueden reconocer a los inmigrantes ilegales por su indumentaria", aseguró Bilbray al comentarista Chris Matthews, de la MSNBC. "Normalmente se visten de una manera diferente, de los zapatos a la ropa".

Por su parte, el congresista demócrata Raúl Grijalba capitalizó ayer las protestas que se extendieron también a Tucson, la segunda ciudad de Arizona, donde la mitad de la población es de origen hispano. Grijalba ha pedido el boicot comercial contra el estado en protesta por la ley de inmigración, que considera "delito" no ya dar empleo o cobijo a un inmigrante sin papeles, sino también transportarle un vehículo.

Las protestas que arrancaron el jueves en el Capitolio de Phoenix se habían cobrado hasta ayer al menos una veintena de detenidos. Las manifestaciones arreciaron el domingo por la tarde, frente a un gran despliegue policial.

La gobernadora Jan Brewer, que hasta esta misma semana había procurado no pronunciarse abiertamente sobre la ley, volvió a salir en defensa de la controvertida medida, alegando que la mayoría de los votantes de Arizona la respaldan.

"La violencia en la frontera y los delitos relacionados con la inmigración ilegal son asuntos críticos para la gente en nuestro estado", aseguró Brewer. "No podemos sacrificar nuestra seguridad ante la avaricia asesina de los carteles. No podemos permanecer de brazos cruzados mientras la violencia y los secuestros comprometen nuestra calidad de vida".

El 83% de los votantes de Arizona admite que la posición de un candidato sobre la inmigración ilegal será un factor decisivo en las elecciones primarias de este verano y en las legislativas de noviembre