Comprar de forma compulsiva daña más de lo que crees a tu bolsillo. A continuación una lista de algunos hábitos destructivos y qué podemos hacer para cambiarlos.

  • Compramos de manera compulsiva. Nos causa un gran gozo comprar y gastar. Nos es muy difícil ajustarnos a un presupuesto y nunca podemos llegar a nuestra meta de ahorro, si es que tenemos una.
  •  Un presupuesto nos ayuda a decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga. Por ello, debemos poner nuestros objetivos de ahorro por delante, sobre todos los demás gastos.
  • Otro consejo para compradores compulsivos es nunca cargar tarjetas de crédito o débito. Lleven sólo un poco de efectivo para sus gastos del día. Esto les impedirá gastar de más.
  • No tenemos un fondo para emergencias ni compramos con seguros adecuados para proteger nuestro patrimonio. Tal vez tenemos el seguro del coche porque es financiado y se nos obliga a pagarlo. En el mejor de los casos, tendríamos que pedir prestado si se nos presenta un imprevisto. Podemos salir momentáneamente de él pero no tenemos conciencia de que, en un caso extremo, no estar protegido puede significar la pérdida de todo lo que tenemos.
  • Muchas veces no tenemos una idea de lo vulnerable que puede ser nuestro patrimonio ante imprevistos. Es importante, por ello, detenernos a pensar en cómo podrían afectarnos diversos riesgos.
  • Comencemos a formar un fondo para emergencias y contactemos a un buen asesor de seguros para que nos ayude a determinar cuál es la mejor manera de proteger nuestro patrimonio ante diferentes riesgos a los que está expuesto.
  • No conocemos los instrumentos en los que invertimos. Es probable que tengamos nuestro dinero en una cuenta de ahorros o en un pagaré que paga menos que la inflación. Y que no queramos explorar otras alternativas (o que lo hagamos sin saber en algo que no respondía a nuestras necesidades). Estamos completamente a manos de los ejecutivos bancarios o asesores y por lo tanto expuestos a fraudes o a sufrir los efectos del deterioro del poder adquisitivo en nuestro patrimonio.
  • Lo único que podemos es educarnos. Realmente no es difícil: se requieren conocimientos básicos, capacidad de reflexión y un poco de sentido común. Pero nunca dejemos nuestro dinero en algo que no entendamos. Es la mejor forma de no salir raspados.
  • No hemos planeado nuestra sucesión patrimonial. No tener un testamento es uno de los errores más grandes que uno puede cometer en vida, ya que genera pleitos legales y disgustos entre los familiares que pueden heredarnos, lo cual puede implicar que nuestros seres más queridos se vean despojados y no disfruten de lo que tanto esfuerzo nos costó darles. Corramos al notario: hacer un testamento es fácil y relativamente barato.


Cómo lograr un cambio en nuestra vida financiera

Antes de terminar esta colaboración, te propongo hacer un ejercicio que te permita lograr ese cambio de hábitos que tan necesario para tener una vida sana:

  • Escribe cuáles son tus hábitos financieros negativos.
  • Haz una retrospección y una lista de tus valores morales. Marca aquellos con los que más te identifiques y reflexiona:
  • Qué tan importante es cada uno para ti y si estás viviendo tu vida totalmente apegada a tus valores.
  • Es decir, si uno de ellos es la honestidad, piensa si te conduces todo el tiempo de manera honesta o hay ocasiones en las que mientes y por qué.
  • Una vez hecho ese ejercicio de reflexión, analiza tus respuestas e identifica las ocasiones en las que actúas de manera contraria a tus valores y que al hacerlo, lo justificas. Finalmente responda los siguiente:
  • ¿Tus hábitos financieros están de acuerdo con tus valores?
  • ¿Qué piensas hacer para cambiarlos? Para cada acción que pienses tomar, escribe por qué es importante y con cuál(es) de tus valores se podría asociar.


 www.planeatusfinanzas.com   CRÉDITO: Joan Lanzagorta, El Economista