"La reforma migratoria" sigue lejos de los 11 millones de indocumentados
Feb 2011 - El presidente Barack Obama y el senador John McCain de Arizona se reunieron el miércoles en la Oficina Oval de la Casa Blanca y trataron el tema, pero al término del encuentro no se dijo nada nuevo. El debate de la reforma migratoria se estancó a mediados de 2006 cuando el Congreso detuvo la convocatoria del Comité de Conferencia que armonizaba dos proyectos. Uno aprobado por la Cámara de Representantes criminalizaba la estadía indocumentada, mientras que el otro sancionado por el Senado recomendaba una vía de legalización para indocumentados que carecían de antecedentes criminales.
La cancelación del debate (ordenada por el entonces liderazgo
republicano, quien argumentó razones de seguridad nacional) desató una
oleada antiinmigrante y motivó que los estados discutieran y debatieran
sus propias leyes migratorias para combatir la inmigración
indocumentada.
El proyecto de 2006 - En mayo de 2006 McCain votó a favor de un proyecto de ley que otorgaba
una vía de legalización para la mayoría de los 11 millones de
indocumentados que viven en Estados Unidos.
El plan dividía a la población sin papeles en tres grupos y a cada uno de ellos lo trataba de manera distinta.
El grupo uno lo integraban indocumentados que llevaban cinco años o más
en el país. Ellos accederían a una residencia temporal de seis años y
luego a la residencia permanente. Once años más tarde podrían solicitar
la ciudadanía. Según el proyecto, se beneficiarían 7.8 millones.
El grupo dos lo integraban indocumentados que llevaban más de dos años y
menos de cinco en el país. Ellos deberían registrarse en un puesto
fronterizo y calificarían para un permiso temporal de trabajo hasta que
cumplan cinco años de estadía. Se beneficiarían 3.5 millones.
Y el grupo tres lo integraban indocumentados que llevaban menos de dos
años en Estados Unidos, quienes no calificarían paran ningún tipo de
beneficio y deberían irse del país. Afectaría a 1.4 millón.
Cambio de postura - Dos años más tarde, durante la elección
presidencial 2008 (y que mantuvo en el transcurso de la elección de
medio tiempo 2010), McCain cambió de postura y tomó distancia del
proyecto que aprobó en 2006. El senador dijo que sólo aceptaría una
solución al problema de los indocumentados una vez que las fronteras de
Estados Unidos estén aseguradas y se frene el tráfico de indocumentados.
McCain fue reelecto en una reñida contienda electoral, pero a la fecha
no se ha determinado cuándo se considerará seguras las fronteras.
La Casa Blanca asegura que en los dos últimos años se han tomado severas
medidas para controlar el cruce ilegal de personas y combatir el
narcotráfico en la línea divisoria con México, y se ha fortalecido la
ejecución de la actual política migratoria.
En el año fiscal 2010 el Departamento de Seguridad Nacional (DHS)
deportó a más de 392,000 indocumentados (195,000 de ellos con
antecedentes criminales), la mayor cifra registrada en la historia.
La Administración asevera que las fronteras ya son seguras y que el
siguiente paso es la aprobación de la reforma migratoria para legalizar a
millones de indocumentados que carecen de antecedentes criminales.
El Futuro esta Incierto - El reiterado llamado del gobierno para
que el Congreso debata y apruebe la reforma migratoria se topa con un
congreso dividido y una oposición que controla la Cámara de
Representantes y se resiste a aprobar un cambio en las leyes
migratorias.
Eliseo Medina, vicepresidente del Sindicato de Empleados y Servicios
(SEIU), dijo en Washington DC que los republicanos se encuentran
atrapados entre su retórica política y el futuro de su propio partido y
que no es probable por ahora que ocurra un debate en el legislativo.
En California, Juan José Arévalo, director del Movimiento Latino USA,
reiteró que la actual estructura de poder en el Congreso tiene
estancada la reforma y dijo que las probabilidades de un debate son
bajas.
Sin acuerdo bipartidista es prácticamente imposible que el Congreso
apruebe una vía de legalización. Los demócratas cuentan con 54 de los
100 asientos en el Senado y necesitan 60 para acordar un cambio a las
leyes de inmigración. Y la Cámara de Representantes está en manos de los
republicanos quienes se mantienen opuestos a la reforma migratoria.
Durante la presentación del segundo Informe sobre el Estado de la Unión,
Obama dijo que ambos partidos deben “encarar” la reforma y formuló un
llamado a ambos partidos para terminar con las diferencias y encontrar
una solución al problema que plantean los 11.2 millones de inmigrantes
indocumentados que viven en el país.
De qué hablaron - Tras la reunión del miércoles en La Oficina
Oval, McCain dijo a periodistas que (con Obama) “hablamos sobre una
amplia variedad de temas. Evidentemente hablamos de inmigración".
La agencia The Associated Press dijo que Obama se comunicó con McCain
después de que el senador escribió un editorial en el diario The
Washington Post. En ese texto, elogió las declaraciones realizadas por
Obama el 12 de enero, durante un acto en memoria de las víctimas del
ataque del 8 de enero en Tucson, donde murieron seis personas y
resultaron heridas otras 13.
McCain dijo además que su relación con Obama "siempre ha sido cordial", y
apuntó que "estamos ansiosos por trabajar en algunos de los temas que
discutimos".
La Casa Blanca no dijo si el tema de la reforma migratoria figura en la
lista de temas urgentes a ser debatido entre el ejecutivo y el
legislativo. Tampoco las dos cámaras del Congreso han precisado si está
en curso un debate sobre una vía de legalización para los indocumentados
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