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La Nueva Ley de Inmigrantes ilegales en Arizona SB 1070 - Ante un claro desacuerdo partidario, los mensajes públicos reemplazaron al ámbito privado. Mientras la gobernadora Jan Brewer desplegó una fuerte crítica al gobierno al firmar la ley SB1070, el presidente Barack Obama, enfatizó que aquella es una política equivocada.
"Si continuamos fallando a nivel federal, seguiremos viendo esfuerzos equivocados alrededor del país", dijo el mandatario, mientras aseguraba que había instruido a miembros de su Administración para revisar las implicancias de la legislación en el área de derechos civiles.
Brewer, por su parte, promulgó la ley, a pesar de las críticas, y argumentó que Washington "ha hecho la vista gorda", sin ofrecer soluciones para contener el flujo de inmigrantes indocumentados.
Ante la decisión, la Casa Blanca ya recibió llamados "para ejercer su autoridad y limitar la cooperación federal con funcionarios de Arizona, cuando ejecuten SB1070", como el efectuado por el congresista Raúl Grijalva (D-AZ) en una carta.
Pero más allá del rechazo a la legislación, enunciado por el Presidente, el Departamento de Seguridad Interna no ha especificado acciones concretas. "La ley de Arizona probablemente dificultará el trabajo de seguridad para cumplir con sus prioridades de detener y remover a criminales peligrosos. Estoy trabajando con los miembros del Congreso para aprobar una reforma migratoria integral", dijo la Secretaria de DHS, Janet Napolitano, en una declaración.
El revuelo público causado por la SB1070 ha sido circunstancialmente favorable para que Obama hable de un tema pendiente: la reforma migratoria; sobre todo después de las críticas tanto de republicanos, como de grupos pro inmigración, que hablaban de una falta de liderazgo por parte de la Administración.
"Hacer una buena política requiere de un momento adecuado, por lo que el tema de Arizona y otros parecidos, son parte de la ecuación", aseguró Doris Meissner, ex comisionada del Servicio de Inmigración y Naturalización y actual analista de MPI.
"Es inaceptable que 11 millones de personas vivan ilegalmente en el país, fuera del sistema. Los estadounidenses demandan y merecen una solución. Se merecen una reforma migratoria integral basada en principios de responsabilidad", dijo ayer el Presidente.
"Continuaré consultando con demócratas y republicanos en el Congreso. Quiero destacar que 11 senadores republicanos votaron a favor de la reforma migratoria, cuatro años atrás. Tengo la esperanza de que se unan a los demócratas nuevamente para que podamos obtener el progreso que los estadounidenses merecen", agregó.
Sin embargo, muchos en el Capitolio se preguntan si el llamado del Presidente será realmente constructivo para el curso de las negociaciones sobre la reforma migratoria en el Congreso y para conseguir apoyo republicano.
La respuesta, por lo pronto, no parece muy positiva. Fuentes republicanas en el Senado aseguraron a La Opinión que esto no es nada más que "una estratagema política cínica y desesperada. Es también una estrategia para revertir la culpa y evadir el hecho de que no tienen una propuesta. Necesitan enfocarse más en liderar y menos en acusar a uno con el dedo".
Por ahora, tras el llamado de Obama los activistas han enfocado el mensaje en la coalición conservadora. "Lo que sigue es traer a los republicanos a la mesa", dijo Ali Noorani, director ejecutivo de National Immigration Forum.
"Ellos se sentarán a la mesa si creen, en balance, que pueden ganar una ventaja electoral pasando la legislación migratoria. Que el Presidente hable sobre el tema puede ayudar a conseguir el apoyo público, pero no es probable que incline la balanza, si los republicanos deciden que sus intereses son mejor servidos negándose a participar", enfatizó Meissner.
Fuentes vinculadas a inmigración están vislumbrando la posibilidad de que la Administración realice una cumbre sobre el tema, similar a la que se hizo con salud. Sin embargo, la Casa Blanca no ha confirmado nada hasta el momento
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