“No tengo tiempo”. ¿Cuántas veces repite al día esta frase? Si algo es inamovible es el tiempo. Es una magnitud que no podemos alargar o encoger. Una hora es una hora, aquí y en el resto del mundo. Así pues ¿por qué hay personas, profesionales en este caso, a los que el tiempo da para mucho y a otros para muy poco? La diferencia no está en la magnitud, obviamente, sino en la utilización de ella que cada uno de nosotros hacemos.
Una vez más, la organización y la planificación tienen un peso muy importante en la gestión del tiempo. Quien no se organiza no puede dominar el tiempo. El reloj le domina a él.
En los tiempos en que vivimos la palabra urgente se ha convertido en una palabra demasiado común. “Todo es para ayer”, me dice un cliente. Pero no. Lo de ayer era para ayer, lo de hoy para hoy y lo de mañana para mañana. En realidad, hay muy pocas cosas urgentes y bien ordenadas todas tienen cabida en “nuestro tiempo”.
La óptima gestión del tiempo es la piedra angular de la eficacia.
Pero, ¿cómo controlar el tiempo? La respuesta es obvia: con un reloj y un calendario, lo cual en el mundo laboral se traduce a la utilización de una agenda. Este instrumento es primordial. En papel o en versión digital, lo anotaremos todo en ella y seguiremos escrupulosamente el orden establecido.
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“Y ante este caos, ¿cómo me puedes decir que me organice? “ Esta es la típica pregunta que me espeta un cliente desesperado cuando entro en su despacho y le hablo de organización.
Ante todo los colores. ¿Colores? Si usted tiene hijos se habrá dado cuenta de que clasifican sus trabajos escolares en carpetas de colores según las materias. Utilizan también etiquetas de colores y formas para clasificar. ¿Por qué no hacer lo mismo? Identifique a cada cliente con un color y cada materia con una forma. Combine ambos métodos. ¿Una perogrullada? Hágalo y comprobará cuanto tiempo ahorra buscando el expediente x que siempre se pierde.
¿No le gustan los colores, cree que es poco serio? Pues elija etiquetas de distintas formas, juegue con las tipografías de los nombres de los expedientes… Hay mil maneras de poner en orden los papeles. No se olvide de hacer una lista en la cual se correspondan los nombres con las formas, colores o lo que usted elija para recordar su sistema de clasificación. Extienda el método a sus colaboradores y unifique criterios en el despacho.
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Organización: el método para llegar al objetivo
En la vida, el éxito no es casual. Y en los negocios tampoco. Partiendo de la base de que un despacho de abogados es una empresa, por lo tanto un agente generador de negocio, está claro que el éxito no será casual.
Del mismo modo que un atleta debe contar con aptitudes, actitudes y método para llegar a la marca deseada, una empresa, es decir una firma de abogados, deberá también contar con una visión, una estrategia y un método para alcanzar su objetivo.
Lo primero que debemos dejar claro es que el objetivo debe ser medible y alcanzable. Decir que se quiere llegar lejos no significa nada. ¿Dónde está “lejos”? Así pues, una vez concretado el objetivo deberá diseñarse la estrategia y adoptar un método para alcanzarlo. En los despachos, el método se llama organización.
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La sala de recepción: ¿cómo sacarle más partido? Piense como un cliente.
Durante unos minutos póngase en la piel de un cliente (empresario o particular). ¿Qué percibe el cliente cuando entra en un despacho? Normalmente la primera impresión es visual y olfativa. Un despacho decorado de manera elegante y sencilla predispone a una mejor relación de servicio; un bufete con un aroma agradable, y característico del despacho (por ejemplo, fresco y suave), también.
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Colegios de abogados: ¿Cómo abrirlos a la sociedad y potenciar el prestigio de la profesión?
Pregunta de Carlos Carnicer, Presidente del Consejo General de la Abogacía Española y de Unión Profesional.
La Imagen de La Abogacía La Percepción La Identidad Los Colegios Como Mejorar
Confiamos más en quien más conocemos. La percepción es la puerta de los negocios y de las oportunidades. Si la capacidad de un colectivo profesional es reconocida por la sociedad, el colectivo en cuestión gana oportunidades.
Los colegios de abogados deben conocer y comunicar no sólo su significado estratégico a la sociedad, cuál es su beneficio básico, sino también el de la profesión. En mi caso, por ejemplo, es “competitividad para firmas de servicios profesionales”; competitividad a partir de un marketing humanista, centrado en unos valores de respeto hacia las personas.
Sobre la base de ese significado estratégico, los colegios deben construir su estrategia de posicionamiento social. La falta de conocimiento y difusión de ese beneficio esencial o promesa de marca equivale a un posicionamiento difuso de la profesión o, a lo que es lo mismo, la pérdida de oportunidades como colectivo en el corto plazo y de prestigio en el largo. Equivale también a facilitar una puerta a determinadas profesiones, competidoras, con un enfoque más orientado al mercado y, a veces, más agresivo.
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Colegios de abogados: ¿Cómo abrirlos a la sociedad y potenciar el prestigio de la profesión?
Pregunta de Carlos Carnicer, Presidente del Consejo General de la Abogacía Española y de Unión Profesional.
La Imagen de La Abogacía La Percepción La Identidad Los Colegios Como Mejorar
Percepción de la abogacía
“El abogado es el consejero o asesor jurídico más cualificado” es una frase que comentan muchos abogados. No obstante, es necesario preguntarse: ¿La sociedad percibe al abogado como el asesor más cualificado, como su primera opción? ¿La relación calidad/precio/servicio de los abogados es la más valorada? ¿Se conoce claramente la utilidad social de la profesión de abogado?
Si los abogados son los profesionales más preparados como consejeros jurídicos, ¿por qué los clientes potenciales escogen a veces los servicios de otros profesionales? Porque existe la percepción o valoración social que determinados asuntos los pueden resolver bien otros colectivos profesionales y a un precio inferior al de los honorarios de los abogados. Con independencia de que ello sea así, existe esta creencia. Igualmente perdura todavía, aunque no tanto como en el pasado, la clásica asociación del abogado con las actuaciones judiciales (pleitos), percepción reforzada en buena parte por la industria de la imagen (televisión y cine).
El mantenimiento del prestigio, de la consideración social, de una profesión es clave para que no disminuya su demanda social. Realidad y percepción social a menudo discrepan. Cuando la identidad (la realidad) y la imagen (la percepción social) de un colectivo profesional no se corresponden, el colectivo en cuestión tiene un problema de imagen, de posicionamiento en la sociedad.
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Colegios de abogados: ¿Cómo abrirlos a la sociedad y potenciar el prestigio de la profesión?
Pregunta de Carlos Carnicer, Presidente del Consejo General de la Abogacía Española y de Unión Profesional
La Imagen de La Abogacía La Percepción La Identidad Los Colegios Como Mejorar
La identidad de la profesión
En mi opinión, la abogacía debe ser percibida como una profesión próxima, pero sin que “próxima” signifique la pérdida del respeto por parte de la sociedad o de los colectivos con los que colaboran los abogados, por ejemplo los jueces. La identidad de una profesión, su personalidad y valores, no puede ser dejada a los vaivenes del libre mercado. Si, por desidia o incapacidad comunicativa, se van difuminando los valores esenciales de una profesión, ésta irá perdiendo su personalidad, la esencia, lo que la define y diferencia.
No gestionar la marca profesional implica dejar el futuro de la marca en manos del mercado, implacable, o de algunas empresas de servicios profesionales con gran capacidad comunicativa y movidas exclusivamente según criterios de beneficio empresarial, mercantilistas. Estas empresas, compitiendo sobre la base de precios bajos, contribuyen a la proletarización de determinadas profesiones, como la abogacía, y a su pérdida de prestigio. Al respecto, las campañas de comunicación de los colegios de abogados podrían contrarrestar esas estrategias puramente mercantilistas comunicando que la calidad implica un precio, o reconocimiento de la labor de los profesionales, y que comporta también un tiempo.
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Consejo "Tarjetas de Credito"
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