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(AP) - A pesar del fracaso de un acuerdo bipartidista sobre una ley de inmigración, el presidente de la Comisión Judicial del Senado expresó optimismo el domingo de que los senadores puedan aprobar un proyecto de ley cuando vuelvan del receso.
"Creo que en estas dos semanas se enfriarán los ánimos. También creo que mucha gente expresará su gran insatisfacción porque el Senado no aprobó un proyecto y gran insatisfacción con el proyecto de la Cámara (de Representantes)", que convertiría en delito grave el hecho de estar ilegalmente en el país, dijo el senador republicano Arlen Specter.
"Existe el riesgo de graves consecuencias políticas, y los miembros del Senado lo tienen en cuenta, créase o no", dijo Specter.
Sin embargo, en una señal de las dificultades por venir, dos legisladores republicanos de gran peso dijeron que discrepaban con cláusulas del proyecto del Senado que allanarían el camino para regularizar la situación de millones de indocumentados en Estados Unidos.
"Hasta tanto aseguremos nuestras fronteras y apliquemos nuestras leyes de inmigración, no creo que debamos hablar de un enfoque más global", dijo el presidente del bloque mayoritario, John Boehner, a la cadena ABC.
Un proyecto considerado una verdadera revolución en las relaciones bipartidistas en un año electoral fracasó la semana pasada debido a las peleas internas en ambos partidos y las maniobras políticas.
Sólo 38 senadores, todos demócratas, votaron a favor. Se necesitaba un mínimo de 60 para aprobar la norma, que quedó en el limbo.
Specter se comprometió a preparar un proyecto para la discusión cuando los legisladores finalicen su receso de primavera.
El presidente George W. Bush, el titular del bloque mayoritario Bill Frist y otros líderes republicanos culparon al senador Harry Reid, el dirigente demócrata, de "aplicar una llave de estrangulación" al Senado al negarse a permitir que se votaran tres enmiendas republicanas.
El senador John Cornyn y otros adversarios de la medida expresaron su frustración por no poder ganar votos para las propuestas de reforzar la represión o dejar intactas las leyes sobre inmigración hasta que se haya asegurado la frontera.
Sin embargo, el senador demócrata John Kerry señaló que la mayoría de los senadores habían alcanzado un acuerdo en torno a la ley de inmigración y por práctica común del Senado, habían acordado no tomar en consideración ajustes externos que habrían cambiado la iniciativa.
"El senador Frist y los republicanos no pudieron cumplir con su parte del acuerdo", señaló Kerry en el programa de televisión "Meet the Press", de la cadena NBC.
El legislador culpó a los "propios pleitos internos" de los republicanos en el Senado para no aprobar la ley de inmigración.
Por su parte, el representante demócrata por California, Xavier Becerra, señaló que "me encuentro frustrado pero guardo optimismo porque sí llegamos a tener las bases de un acuerdo decente", en declaraciones al programa "Face the Nation", de la cadena CBS.
"Es una iniciativa republicana y debería de haber contado con los suficientes votos si se le hubiera permitido una votación abierta, y sin las presiones de la ultraderecha de responsabilizar a sus compañeros de partido y responsabilizarlos por ello", agregó.
La norma preveía reforzar la seguridad en la frontera, regulaba el ingreso futuro de trabajadores extranjeros y creaba un conjunto de reglamentaciones para regularizar la situación de los 11 millones de inmigrantes ilegales que se encuentran en el país.
"Creo que cuando volvamos del receso tendremos un proyecto de ley", dijo Specter por la televisora Fox.
Frist se ha negado a comprometerse a presentar un nuevo proyecto este año debido a la abundancia de proyectos pendientes.
Pero Specter dijo el domingo que "todos coinciden en que hay un problema enorme. Hay acuerdo general en que debemos elaborar un acuerdo".
El representante Peter King, presidente de la Comisión de Seguridad Interior de la cámara baja, dijo que no aceptaba regularizar la situación de los inmigrantes ilegales que ya se encuentran en el país. Dijo que el plan del Senado era "una burocracia de sellos de goma" que recompensa a los violadores de la ley.
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