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Miles de mexicanos residentes en Estados Unidos viajaron en avión, autobús o automóvil hacia ciudades fronterizas de su país para votar en las elecciones presidenciales de ayer domingo. Sin embargo, para algunos fue un recorrido inútil.
El gobierno mexicano estableció 86 mesas electorales a lo largo de la frontera de 3.200 kilómetros que México comparte con su vecino del norte, a fin de que pudieran votar los emigrantes que no cumplieron a tiempo los trámites para poder sufragar en ausencia. Pero las casillas especiales, diseñadas para que voten las personas que se encuentran lejos de la vivienda que registraron en el padrón, sólo tenían 750 boletas cada una, aparentemente con el fin de evitar que fueran empleadas para cometer fraude electoral. En Ciudad Juárez, ubicada frente a El Paso, Texas, cientos de votantes se fueron sin poder sufragar después de que 18 casillas especiales se quedaron sin boletas cuatro horas antes del cierre. |