California/AP- Jim Gilchrist puede hablar durante más de una hora sin parar sobre el flujo de inmigración ilegal que, a su juicio, amenaza aplastar a Estados Unidos. Pero por otra parte también se deshace en elogios sobre su yerno mexicano y su “nietito” medio mexicano.
Para Gilchrist no representa conflicto alguno: su yerno está en Estados Unidos legalmente, mientras que los inmigrantes a los que persigue con su patrulla fronteriza de voluntarios civiles, el llamado Proyecto Minuteman, no lo son.
Esa distinción es mucho menos clara para los muchos críticos de Gilchrist, quienes dicen que el Proyecto Minuteman y sus partidarios no son más que un conjunto de ideólogos racistas y vengadores que han polarizado la nación con su actitud equivocada.
Ahora, casi un año después de cobrar notoriedad nacional conduciendo una patrulla a lo largo de la frontera de Arizona durante 30 días, Gilchrist, de 57 años, trata de proyectarse como un político en ciernes, vigía del Congreso y cabildero partidario de la reforma inmigratoria.
Su próximo paso consiste en conducir una protesta hoy frente al Capitolio contra un propuesto programa de trabajadores invitados, proyecto respaldado por el presidente George W. Bush.
“Esta es una revolución incruenta. Nadie resulta herido, pero estamos cambiando el modo de pensar en nuestro país”, dijo Gilchrist. “Estamos volviendo a lo que solía ser: el cumplimiento de la ley”. Gilchrist agregó que después de los ataques terroristas del 2001 perdió “toda fe en nuestros dirigentes políticos”. |