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México/AP Los mexicanos dicen que se necesitará algo más que una triple barrera y 6.000 guardias para impedirles la entrada a Estados Unidos.
Mientras el presidente estadounidense George W. Bush visita el tramo del desierto de Arizona que sirve de autopista bordeada de cactus para miles de inmigrantes indocumentados, los que se preparan para el peligroso viaje dicen que encontrarán la manera de superar cualquier obstáculo. La mayor seguridad hará que aumenten las tarifas de los contrabandistas, lo cual endeudará aún más a los inmigrantes, cuya desesperación por llegar al norte aumentará en la misma medida. En una columna de deportados cansados y desaliñados que cruzaba un puente fronterizo en Nogales el jueves —mientras Bush pronunciaba un discurso sobre seguridad fronteriza al oeste de aquí— algunos ya llamaban por teléfono celular a los contrabandistas para iniciar un nuevo intento. “Por supuesto que volveremos a cruzar. Sólo esperamos que nos vengan a buscar”, dijo Javier Torres, de Culiacán, Sinaloa. A unos 100 metros de ahí, camiones como los que usan los contrabandistas aguardaban para recoger grupos de deportados. Martín Doriane, que desde hace cuatro años entrevista a los indocumentados que regresan, los aguardaba del lado mexicano. Doriane dice que por lo menos el 95% de los inmigrantes atrapados y deportados dicen que volverán a intentarlo, en parte porque han empeñado todos sus bienes para pagar a los contrabandistas, que cobran más a medida que aumenta la seguridad en la frontera. “Dicen, ’yo tenía techo y una sartén en México, pero los vendí para venir al norte y me endeudé, ¿entonces para qué volver?”’, dijo Doriane. Jesús Santana, un conductor de camiones de Tijuana que fue deportado recientemente dijo que ningún obstáculo detendrá a los inmigrantes. “De todas maneras, vamos a pasar. Si tenemos que pasar por encima, o por debajo de la tierra, por los mares o por los cielos, en el aire, vamos a cruzar”, dijo Santana. La triple barrera de 595 kilómetros de largo aprobada por el Senado el miércoles, junto con el plan de Bush de enviar a la Guardia Nacional ha reforzar la frontera, ha provocado ira y tensión. “Alguien va a soltar un balazo, tarde o temprano. Y entonces, ya va a ser un problema binacional”, pronostica Santana. El gobierno mexicano dice que ni la barrera ni la Guardia Nacional sirven para resolver los problemas de la seguridad en la frontera y la migración ilegal al norte. “Lo que la mayoría de los países buscamos es acercar a nuestros pueblos, derribando barreras físicas, comerciales y culturales. Quien propone separarlos está fuera de lugar”, dijo el vocero presidencial Rubén Aguilar. “Los muros son señal de desconfianza y ésta nunca será la base de la amistad entre dos pueblos” |