El Comité Jurídico del Senado aprobó ayer lunes una propuesta de ley de inmigración que allana el camino para que millones de trabajadores indocumentados busquen la ciudadanía estadounidense sin tener que salir antes del país.
Después de varios días de protestas callejeras, desde California hasta los límites de la sede del Congreso en Washington, y en un año de elecciones legislativas, el Comité votó también en contra de la propuesta de imponer sanciones penales a los residentes que se encuentren ilegalmente en este país.
La votación del panel abrió la puerta para que el pleno del Senado comience a debatir hoy martes el controversial asunto de la inmigración.
“Todos los estadounidenses querían justicia, y la obtuvieron esta noche”, dijo Edward M. Kennedy, senador demócrata por Massachusetts, quien tuvo un papel protagónico para redactar la legislación.
El presidente del comité, el republicano Arlen Specter, votó en favor de la propuesta, pero sugirió que algunas de sus provisiones podrían ser modificadas por el pleno senatorial.
En general, la iniciativa tenía el objetivo de reforzar a la Patrulla Fronteriza, generar nuevas oportunidades para la llegada de los llamados trabajadores huéspedes y determinar el futuro legal de unos 11 millones de inmigrantes que viven sin documentos en Estados Unidos.
En varios momentos críticos, los demócratas del comité se mantuvieron unidos, mientras que hubo divisiones entre los republicanos. En general, los republicanos Lindsay Graham, de Carolina del Sur; Sam Brownback, de Kansas, y Mike DeWine, de Ohio, quien busca reelegirse este año, coincidieron con los demócratas. Así, el lado demócrata tuvo una mayoría que le permitió delinear la propuesta de acuerdo con sus preferencias.
Manifestaciones nunca vistas
Ayer, decenas de religiosos cristianos, musulmanes y judíos marcharon ayer hasta el Congreso de EE.UU. para protestar por la proyectada reforma de la ley de inmigración, un día después de multitudinarias manifestaciones por ese mismo motivo.
Los religiosos, que llevaban las manos esposadas, estuvieron acompañados por más de un millar de inmigrantes que portaban banderas de sus respectivos países y algún estandarte de la Virgen de Guadalupe y algunos los chalecos anaranjados que distinguen a los que trabajan en el arreglo de calles y parques. Además de esta protesta en Washington ayer hubo marchas en Detroit, Michigan, y en Huntington Park, California, en coincidencia con el comienzo de la discusión de la reforma legal en el Comité Judicial del Senado.
Aparentemente, el clamor de los cientos de miles de personas que participaron en las manifestaciones que tuvieron lugar el domingo en Los Angeles, Chicago, Nueva York, Dallas, Phoenix, Milwauke, Columbus y otras ciudades de EE.UU., tuvo ya repercusión en el Senado.
Una enmienda, propuesta por el demócrata Dick Durbin, para eximir a los grupos religiosos, de asistencia social y médica, y de beneficencia de la penalización prevista en la reforma para quienes ayuden a los inmigrantes sin permiso fue aprobada ayer por el Comité. La multitud reunida en torno a los religiosos en la explanada frente al Capitolio aplaudió al conocer la noticia.
Las plegarias elevadas por los pastores cristianos, los rabinos y los imanes fueron seguidas por la multitud con la letanía “todos somos hijos de Dios”.
Los religiosos se colocaron esposas como símbolo de su determinación de violar la ley para seguir ayudando a los inmigrantes. “Llamamos a Dios para que proteja a todos los inmigrantes en este país”, dijo el imán Johari Abdul Malik, del Consejo Coordinador de Organizaciones Musulmanas en Washington DC. “Dios, congrega a tus hijos y escucha sus plegarias”. |