Inmigracion Hispanos en Los Angeles
EFE — Mas de 100,000 personas, según la policía, y alrededor de medio millón, según los organizadores, se manifestaron ayer en el centro de Los Angeles en contra de la reforma migratoria que prepara EE.UU.

La ya conocida como ‘megamarcha’ de Los Angeles ha sido, hasta ahora, la mayor protesta de las que vienen registrándose en los últimos días en distintas partes del país y que continuarán hasta mañana lunes, fecha en la que la polémica reforma comenzará a discutirse en el Senado.

Los manifestantes, en su mayoría inmigrantes de origen hispano, salieron ayer a las calles para expresar una vez más su rechazo a las propuestas legislativas que han presentado varios senadores y que plantean un endurecimiento de la política de inmigración con medidas que criminalizan a los indocumentados.

Lo hicieron de forma pacífica, portando banderas de sus respectivos países y estadounidenses, y coreando lemas a favor de una reforma justa, en la que se reconozcan sus derechos y su contribución a la economía estadounidense.

“Amnistía para todos” fue una de las consignas más coreadas por los participantes en la marcha, entre los que había representantes de organizaciones campesinas, económicas y religiosas.

El maratón de manifestaciones, que continuará mañana lunes en Boston y en Washington, está previsto que concluya el próximo 10 de abril con un “Día Nacional” de protestas.

El presidente Bush reconoció en su habitual discurso de los sábados la contribución económica de los inmigrantes y por ello incidió en la necesidad de que la nueva legislación incluya el programa de trabajadores huéspedes que defiende su administración.

“Una reforma de inmigración global requiere un programa de trabajadores temporales”, dijo ayer Bush, en un nuevo intento de aplacar los ánimos de los inmigrantes y de algunos miembros de su partido que no están de acuerdo con ese programa.

Se trata de un plan que permitiría a los inmigrantes tener un permiso temporal para realizar los trabajos que no quieren hacer los estadounidenses y permanecer en el país de forma legal durante el tiempo en que estén haciendo ese trabajo.

Bush insistió en que “hay personas haciendo trabajos que no harían los estadounidenses y que están contribuyendo a la vitalidad económica de nuestro país”.

Pero además, dijo, si se regulariza su situación de forma temporal se aliviaría la tensión en la frontera.

Eso no implica de ningún modo una amnistía, una alternativa que el presidente considera injusta porque “permitiría a quienes incumplen la ley adelantarse a gente que cumple las reglas” para lograr la ciudadanía.

Bush subrayó que EE.UU. es una nación de inmigrantes pero también de leyes, y “no tiene que elegir” entre ser una sociedad acogedora y que al mismo tiempo haga que se cumplan esas leyes y garantice la seguridad en sus fronteras.

 
We have 24 guests online