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La Marcha de Los Angeles - La marcha debió iniciarse a las 10 de la mañana en la esquina de las calles Broadway y Olympic, pero para esa hora había tal congregación de personas tanto en la Broadway como en el destino final de la manifestación que era difícil distinguir dónde iniciaba la marcha y dónde terminaba.
“El pueblo ha hablado, y lo han hecho muy claramente”, dijo Ángela Sambrano, directora ejecutiva del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), agrupación perteneciente a la Coalición 25 de Marzo para la Reforma Migratoria, que organizó el evento.
“No permitiremos la criminalización de nuestra comunidad y exigimos respeto y justicia”, dijo Sambrano a este rotativo. “Queremos residencia permanente con un camino hacia la ciudadanía, porque estamos trabajando y estamos fortaleciendo a este país”, comentó.
Aunque los organizadores dijeron que la marcha superó el millón de manifestantes, el LAPD fijó la cifra en medio millón de personas, reduciéndose luego a 200 mil. No se reportaron arrestos ni lesionados.
“En este buen día, esta buena tarde, me siento muy orgulloso de que nuestra gente lo haya hecho de esta manera, de manera respetuosa y ordenada”, dijo el cónsul mexicano Rubén Beltrán a la cadena Univisión. “Estas manifestaciones lo que hacen es hacer un llamado de atención”, afirmó.
“Es algo increíble, algo que tenemos mucho tiempo esperando, la unidad y la fuerza de toda la comunidad latina y los inmigrantes de este país”, dijo Arturo Rodríguez, líder del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW), a La Opinión. El sindicato protestará hoy ante la Catedral de Los Ángeles, y Rodríguez agregó que llevarían el movimiento por la legalización a las comunidades agrícolas del Valle Central.
Horas después continuaba el recorrido de personas con pancartas, familias empujando cochecitos o con niños en brazos. Ya no había dónde detenerse en frente del palacio municipal, por lo que continuaron su marcha por la calle Primera hacia Little Tokyo.
Carlos Rivera, de 22 años, viajó 30 horas en autobús desde Arkansas con un
grupo de más de 30 personas para expresar su rechazo a la HR4437. “¡Vine para defender a mi raza!”, gritó por encima de la música norteña que hacía vibrar las bocinas. “Es algo bien importante, me siento muy orgulloso de representar a miles de gentes que están en Arkansas”
Aunque se esperaba un contingente del Proyecto Minuteman, el único opositor visible era Ricardo Cervantes, residente de Boyle Heights, quien ondeaba una bandera estadounidense y portaba una pancarta con la leyenda “Apoyemos al LAPD, apoyemos a nuestras tropas”.
Cervantes, acompañado de su esposa Verónica y su hija, intercambió insultos con un puñado de personas que se congregaron a su alrededor, enfrentamiento que por poco termina a golpes.
“¡Fuera, fuera!”, gritaban algunos manifestantes portando banderas mexicanas y estadounidenses.
“Éstos no respetan nada, ni apoyan a nuestro país”, respondió Cervantes, besando la bandera. “Váyanse a su país a protestar”, exclamó.
Por automóvil, por autobús, a pie, en bicicleta. Desde temprana hora se trasladaban los participantes hacia Los Ángeles, abarrotando las autopistas y las calles que desembocaron en el trayecto de la manifestación.
La Dirección Metropolitana de Transporte (MTA) estimó que desde las 10 de la mañana, no menos de 15 mil personas por hora abordaron trenes de las cuatro líneas del Metro. En las horas posteriores a la manifestación, miles de pasajeros paralizaron las principales estaciones de la Línea Roja, que no dieron cupo a quienes buscaban entrar a las estaciones del subterráneo. Un vocero del MTA dijo a La Opinión que se calcula que más de 5,700 personas por hora viajaron en la Línea Azul y 5,600 lo hicieron por la Línea Roja del Metro.
“Nos estamos enfocando en mantener la seguridad y controlar la multitud, por lo que no están checando que tengan boleto”, dijo Luis Inzunza, vocero del MTA. En la Línea Roja, agregó, se aumentaron el número de trenes de tres a seis. “Queremos asegurarnos que se suban al tren sin contratiempos”. |