Las Muertes por Peatones Atropellados
En la última década casi mil peatones han fallecido en la región Riverside-San Bernardino-Ontario, una de las cinco zonas urbanas con más fatalidades en todo el país, según un reporte de la organización Transporte para América. En promedio, murieron tres transeúntes por cada 100,000 habitantes.
Las calles de Los Ángeles no se quedan atrás. Aquí más de 2,500 personas perdieron la vida por atropellamiento. Si bien ocupó la posición 27 en ese estudio, porque considera el tamaño de su población, es la segunda metrópoli con más fallecimientos, solo debajo de la región Nueva York-Northern New Jersey-Long Island, con 3,485 decesos.
"Uno de cada cuatro accidentes automovilísticos involucran a los peatones, una tasa extremadamente alta", indicó David Goldberg, vocero de Transporte para América. "Es alarmante, porque nadie camina en Los Ángeles", señaló.
Para este análisis, que incluye a esta ciudad con Long Beach y Santa Ana, por cada 100,000 pobladores dos mueren arrollados; sin embargo, otro estudio del Departamento de Transporte de Nueva York concluye que, de manera particular y usando el mismo parámetro, en Los Ángeles pierden la vida hasta 7.6 peatones.
Estadísticas de las autoridades policiacas exponen que del 13 de junio al 10 de agosto fallecieron cuatro transeúntes en este municipio. A mediados de julio un hombre, que solo fue identificado como un hispano de 52 años, fue atropellado por un vehículo utilitario (SUV) cuando intentaba atravesar una esquina de Canoga Park que no está marcada como cruce. El culpable se dio a la fuga.
Goldberg afirma que el diseño de las vialidades obliga a que muchos residentes se arriesguen a cruzarlas ilegalmente. "Lo que comúnmente significa un verdadero peligro para los peatones es que muchas calles no tienen banquetas o líneas para cruzar, pero también porque existen largas cuadras entre las intersecciones", explicó.
"Los Ángeles tiene muchas áreas con estas características: calles amplias, tránsito veloz y dificultad para cruzarlas", precisó el portavoz.
Cifras del grupo America Walks exponen que cada año 6,000 personas mueren y otras 90,000 terminan heridas al realizar una actividad poco común en este país: caminar. Alguien que recorre a pie su vecindario tiene 36 veces más probabilidades de perder la vida que aquel que conduce un auto.
"El diseño urbano debe asegurarse que la seguridad de los peatones sea una meta de alta prioridad, porque son los usuarios del camino más vulnerables", expresó Kit Keller, directora ejecutiva de la Asociación de Profesionales en asuntos de Ciclistas y Caminantes (APBP), que agrupa a expertos en seguridad en el transporte y planeación urbana.
La mayor parte de las fatalidades se registran en los suburbios, precisamente porque su acelerado crecimiento le ha impedido atender todas las necesidades de sus residentes y porque ahí viven más inmigrantes recientes y familias pobres, dos grupos que suelen caminar mucho.
En Inland Empire, por ejemplo, existen zonas sin banquetas, pasos peatonales, puentes, ni rampas para discapacitados.
"En esos lugares mover el tráfico es la gran preocupación y cuando la gente no está dentro de un coche está en peligro", indicó Goldberg.
Otros factores que eleven los riesgos son el exceso de velocidad y los distractores, como los teléfonos celulares inteligentes y otros dispositivos electrónicos.
En California, con seis de las 41 metrópolis más peligrosas para transeúntes de Estados Unidos, ser arrollado es la segunda causa de lesiones fatales y la cuarta razón principal de hospitalización de niños de 5 a 12 años.
En promedio, el gasto médico a consecuencia de estos percances fue de 43,000 dólares.
Grupos que abogan por ciudades "transitables" reclaman que las autoridades no están invirtiendo suficiente para resolver este problema.
"Alrededor del 13% de las fatalidades de tráfico involucran a ciclistas y peatones, y menos del 1% se utiliza en infraestructura para caminar y manejar bicicletas", reclamó Keller. "Las políticas de transporte público dicen que los peatones no importan".

